Eliges tu kit de marca
No te la juegas a que alguien te entienda o no. El estilo que ves es exactamente el que te va a representar.
Sobre todo cuando la persona que llega a ti lo hace a través de internet. De poco sirve en ese momento ser una terapeuta excelente, con años de experiencia acumulada, si tu web grita CUTRE.
No te la juegas a que alguien te entienda o no. El estilo que ves es exactamente el que te va a representar.
Una vez reservado, ese kit desaparece del catálogo. Nadie más podrá escogerlo nunca. Tu marca no se va a parecer a la de ningún compañero.
Y el trabajo no termina cuando yo lo doy por terminado. Termina cuando tú estás conforme. Conforme de verdad.










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Los kits marcados como reservados ya tienen dueño y no vuelven al catálogo.
¿Te ha gustado alguno? Reserva una sesión, me enseñas tu web y te digo si merece la pena cambiarla.
Reservar citaLos nueve kits cubren estilos muy distintos, pero puede que tengas algo muy concreto en la cabeza. O una identidad ya trabajada que quieres respetar.
Escríbeme y lo hablamos. Me cuentas qué buscas, te digo con sinceridad si puedo hacerlo y cómo cambia el presupuesto y los plazos.
Sin compromiso y sin que te vaya a intentar colocar uno del catálogo si veo que no encaja.
«Mi web funciona, ya me llegan pacientes.»
Entonces, desde un punto de vista práctico, ya está. No lo necesitas. La pregunta es otra: ¿quieres que tu proyecto dé un salto?
«Ya pagué por esto.»
Es una putada. Lo sé. Y no te voy a vender que no lo sea.
«Voy a tener que darte contenidos, textos, fotos...»
Tengo un sistema montado para que trabajes lo menos posible. La entrega de materiales va guiada y solo te pido lo esencial.
«¿Y si elijo mal el kit?»
Los nueve diseños son profesionales y van a elevar tu imagen de marca. Ninguna elección es incorrecta.
«Eso es una plantilla.»
No. Es un diseño único para ti, y deja de estar disponible en cuanto lo reservas.
«No tengo tiempo ahora.»
Lo entiendo. Aunque con la web siempre pasa lo mismo: acabas viviendo con el runrún del «lo tengo que hacer». Y así van años.
La web lleva años en tu lista de pendientes. Dejar de tenerla ahí, dejar de preocuparte por el tema, ya me parece razón suficiente.
Posiblemente tu marca sea difusa. En Instagram publicas con una estética y la web va por otro lado. Con tu manual de marca unificas todo.
Ahora cada vez que pasas el enlace añades un «bueno, está desactualizada». Que tu web deje de necesitar una disculpa.
Sé que no debería ser así, pero una web especialmente bonita provoca un efecto guau. Y eso hace que quien no te conoce te otorgue autoridad.
La web no te trae más pacientes. Hace que los que ya llegan no se vayan. Es distinto y es más importante.
Es difícil defender un precio alto cuando tu propio escaparate te parece mediocre. Esto va también de cómo te ves tú.
horas laborales y tu proyecto está en pie
Es lo que puedo abarcar ahora mismo haciéndolo bien, con el tiempo del que dispongo. Si el mes está cerrado, entras en lista de espera.
En ese momento pasa a ser tuyo y desaparece del catálogo. Nadie más puede volver a escogerlo.
Me comprometo a dar el trabajo por finalizado cuando tú lo des. No cuando yo lo dé.
Porque no se trata solo de tener una web bonita, sino de saber sacarle rendimiento.
Durante tres meses tienes acceso completo a la membresía: SEO, Google Ads, email marketing, IA, comunidad y soporte. Para que la web nueva no se quede quieta.
Información protección de datos Alejandro Vera Casas